Muchos
de los chicos de mi edad tienen a su abuelo, a su abuela, pero yo no sé que es tener una abuela, o un abuelo. No puedo
recordar lo que es un cálido abrazo de una persona mayor, con todo el cariño
–Porque es todo lo que les queda, disfrutar la vida-. ¿Cómo recordar a alguien
que conocí solo cuatro años de mi vida? Es prácticamente imposible, entonces…
¿Cómo extrañar a alguien que, prácticamente, no conozco?
Días donde te extraño más que a nada, pero a la vez no conocí tu voz, no recuerdo tu rostro ni algún momento vivido con vos. Pero siento que fuiste una persona tan importante para mí, y me da tanta impotencia que te hayas ido y no haya podido disfrutarte. Conozco chicos que no disfrutan a sus abuelos, porque piensan que van a estar ahí para siempre o para cuando solamente ellos necesiten regalos, plata –De más está decir, que los abuelos, por lo que ví les dan todos los gustos posibles- pero cuando se trata de sentarse a hablar con ellos, solamente para pasar un buen momento, un momento en silencio siquiera no están.
Daría lo que fuera para poder tener un momento con mi abuela, a solas, y poder contarle todo lo que me pasa, que me vea feliz como soy y que me aliente a seguir adelante. Que me abrace cuando más lo necesito y escucharla cuando me cuente sus historias de su juventud. Amaría poder pasar solamente una hora, quince minutos, no necesito más. Necesito verla, hacerla sonreír y que nos riamos juntas por cosas que ella vivió o que yo pasé en el día. Que se alegre de mis logros y yo de los de ella.
Sé que esté donde esté, ella me cuida, como sea, aunque no creo en la vida después de la muerte es lo único que me ayuda a estar bien conmigo misma. Sé que no quiere que esté así, pero yo no quiero que esto sea así. ¿Por qué no pude disfrutar a mi abuela, un ratito más? Puedo jurar que es el momento más incómodo, cuando todos se ponen a hablar de sus abuelos entre ellos y no poder hacer un mínimo comentario porque no tengo noción de mi abuela, que me pregunten -¿Y vos, qué onda con tus abuelos?- y decir –No, em, yo no tengo abuelos- entonces se vuelve un silencio incómodo donde nadie sabe que decir porque saben que nada de lo que te puedan llegar a decir te va a consolar –Es que nada te los va a volver a traer-. Entonces, con una sonrisa media falsa les decís –No pasa nada, estoy acostumbrada a esto- Pero que se nota desde el planeta más lejano que es una mentira para hacerte sentir mejor, para hacerlos sentir mejor, porque sin querer se sienten con culpa de habértelo mencionado.
Días donde te extraño más que a nada, pero a la vez no conocí tu voz, no recuerdo tu rostro ni algún momento vivido con vos. Pero siento que fuiste una persona tan importante para mí, y me da tanta impotencia que te hayas ido y no haya podido disfrutarte. Conozco chicos que no disfrutan a sus abuelos, porque piensan que van a estar ahí para siempre o para cuando solamente ellos necesiten regalos, plata –De más está decir, que los abuelos, por lo que ví les dan todos los gustos posibles- pero cuando se trata de sentarse a hablar con ellos, solamente para pasar un buen momento, un momento en silencio siquiera no están.
Daría lo que fuera para poder tener un momento con mi abuela, a solas, y poder contarle todo lo que me pasa, que me vea feliz como soy y que me aliente a seguir adelante. Que me abrace cuando más lo necesito y escucharla cuando me cuente sus historias de su juventud. Amaría poder pasar solamente una hora, quince minutos, no necesito más. Necesito verla, hacerla sonreír y que nos riamos juntas por cosas que ella vivió o que yo pasé en el día. Que se alegre de mis logros y yo de los de ella.
Sé que esté donde esté, ella me cuida, como sea, aunque no creo en la vida después de la muerte es lo único que me ayuda a estar bien conmigo misma. Sé que no quiere que esté así, pero yo no quiero que esto sea así. ¿Por qué no pude disfrutar a mi abuela, un ratito más? Puedo jurar que es el momento más incómodo, cuando todos se ponen a hablar de sus abuelos entre ellos y no poder hacer un mínimo comentario porque no tengo noción de mi abuela, que me pregunten -¿Y vos, qué onda con tus abuelos?- y decir –No, em, yo no tengo abuelos- entonces se vuelve un silencio incómodo donde nadie sabe que decir porque saben que nada de lo que te puedan llegar a decir te va a consolar –Es que nada te los va a volver a traer-. Entonces, con una sonrisa media falsa les decís –No pasa nada, estoy acostumbrada a esto- Pero que se nota desde el planeta más lejano que es una mentira para hacerte sentir mejor, para hacerlos sentir mejor, porque sin querer se sienten con culpa de habértelo mencionado.
Supongo
que tengo que darles las gracias, estén donde estén, porque de alguna manera me
dan la fuerza para seguir adelante. Los amo con todo mi corazón, hasta la luna
y de vuelta.